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113 AÑOS DEL INSTITUTO AMERICANO DE LA PAZ: “MAS DE UN SIGLO AL SERVICIO DE LA EDUCACIÓN EN BOLIVIA”

El legendario “Instituto Americano” de La Paz, que forma parte de red de servicio
educativo de la Iglesia Evangélica Metodista en Bolivia (IEMB), conmemora y
celebra los 113 años desde su fundación. El Colegio fue creado en 1907 por la
sociedad religiosa metodista estadounidense “The Board of Foreign Missions” de
Nueva York, a raíz del interés de sus miembros en lograr la introducción y la
innovación de las por entonces nuevas corrientes de la educación integral en
Bolivia, por una parte, y, por otra, con el objetivo de difundir los ideales de la
moderna pedagogía de la época, sustentada en la formación integral de las
personas, propósito sintetizado en las siguientes tres variables fundamentales
de la misión educativa: Mente, Alma y Cuerpo, trilogía que actualmente es el
lema del Instituto Americano. A partir de esos parámetros ideológicos y merced
al apoyo del gobierno liberal de entonces, muy interesado en la modernización
del país, el reverendo Francis Harrington, junto a varios misioneros
estadounidenses y algunos profesores nacionales, echó los cimientos de este
templo del conocimiento que inició su trabajo educativo con el nombre de “The
American Institute” (Instituto Americano).
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Una vez concretada la fundación del Instituto Americano de La Paz, los
visionarios preceptores del Colegio emprendieron el servicio educativo con
marcado ímpetu en la búsqueda de introducir en la educación boliviana los más
avanzados programas y métodos de enseñanza de la época, que luego fueron
aplicados en el resto de los colegios y escuelas del país. Por esas innovaciones
pedagógicas, el colegio llegó a constituirse en una sólida institución que viene
contribuyendo a la formación de generaciones de bolivianos con una nueva
concepción de la vida y de la realidad del mundo contemporáneo.
Así se estableció la era institucional de la obra educativa metodista para el
servicio educativo en Bolivia. Constituyéndose como una sólida y vigorosa
institución puesta, particularmente al servicio de la niñez y de la juventud. Por un
lado, sólidamente ligada a la vida misma de la Iglesia Metodista en Bolivia, el
cual con el correr de los años había de ser uno de los mejores del país. Un espacio de desarrollo intelectual, donde se fundirán voluntades y se modelaran
conciencias formando para un brillante porvenir, tanto para el individuo mismo
como para la colectividad entera. De este modo el colegio con el correr de los
tiempos fructificará su existencia institucional, definitivamente con la perspectiva
de contribuir a Bolivia con personas de indiscutible valor moral e intelectual
Durante más de cien años de interrumpido trabajo, el Instituto Americano de La
Paz realizó innumerables e importantes aportes en beneficio de la educación
boliviana, incorporando permanentemente novedosos métodos de enseñanza
que fueron instituidos en el sistema educativo de todo el país. Las innovaciones
que realizaba y continúa concretando el establecimiento son implementadas en
base a la aplicación de los más modernos modelos de enseñanza que surgen en
los Estados Unidos y otras naciones como Canadá e Inglaterra y que llegan a
Bolivia por ser el Instituto Americano parte del sistema de interconexión mundial
de educación metodista.
La lucha por instituir en Bolivia el servicio educativo metodista, que fue coronada
con la apertura oficial del Instituto Americano en 1907, constituye una verdadera
epopeya protagonizada por los misioneros metodistas, cuyo sacrificio y
perseverancia permitieron que ese primer Colegio Metodista abierto en el país
en la primera década del siglo XX se haya convertido –más de cien años
después- en el más tradicional, prestigioso y beneficioso establecimiento escolar
del país, lo que le llevó a ser reconocido como patrimonio educativo nacional.
Desde su creación hasta hoy el Instituto Americano viene aplicando la filosofía
de su fundador, inculca a todos sus estudiantes principios dedicados al
fortalecimiento de tres aspectos fundamentales de la formación integral: Mente:
que se traduce en el desarrollo de las habilidades cognoscitivas del aprendizaje,
preparándolos para poder competir dentro de la sociedad; Cuerpo: que es el
desarrollo de las habilidades físicas, mediante el deporte y la destreza física,
ubicando a cada estudiante en la disciplina en que mejor se desenvuelva; Alma:
inspirada en la doctrina de la Iglesia Metodista, se inculca a todo el estamento
estudiantil que Dios es lo primero dentro de nuestra vida y que mediante Jesús
se llegará al Padre, enseñando valores éticos y morales. Estos tres grandes
principios que tiene el Instituto Americano, plasmados y entrelazados en el
triángulo que los mantiene unidos en el escudo del colegio, han hecho del
establecimiento un centro de enseñanza integral, donde se forman ciudadanos
de bien para mejorar el presente y futuro del país.
Desde sus inicios, el colegio cristalizó numerosas e importantes innovaciones en
el sistema educativo de Bolivia y, debido a que citar la totalidad de las mismas
es imposible porque la lista es muy extensa para un tiempo tan limitado, sólo
mencionaremos algunas:
En 1907, el colegio implementó la enseñanza en idioma inglés en el país, lo que
permitió que muchos de sus graduados prosiguieran estudios superiores en el
exterior y se convirtieran en competitivos profesionales a nivel internacional.
Fue también en el Instituto Americano donde se instituyó la coeducación, vale
decir la educación de alumnos de ambos sexos reunidos en los mismos
ambientes, con el fin de lograr que la formación sea complementada en lo
referido al comportamiento correcto, desenvolvimiento natural y personalidad
sólida de los educandos.
Otro aporte destacable realizado por la institución fue la implementación de la
Educación Comercial que permitía que los estudiantes sean preparados no sólo
en las asignaturas humanísticas sino también en el ámbito de las actividades
económicas, lográndose así que los graduados estén capacitados para ejercer
funciones de alta responsabilidad en la banca y en diferentes empresas
dedicadas a las actividades financieras, área en la que en Bolivia no se contaba
con profesionales competitivos hasta antes de la innovación concretada en el
Instituto Americano.
El Instituto Americano fue también el primero en implementar la participación de
niñas y señoritas en actividades deportivas y culturales, que hasta esa época
estaban prohibidas para el alumnado femenino.
Los aportes del Instituto Americano no se limitaron a lo pedagógico, pues
también fueron concretadas innovaciones en otras actividades, siempre con el
objetivo de mejorar la formación de los estudiantes en diferentes campos de la
actividad humana.
Fue así que en 1908 en el colegio se creó el primer periódico estudiantil con el
nombre de “THE STUDENT’S VOICE” (“LA VOZ DE LOS ESTUDIANTES”) que
fue reconocido posteriormente por las autoridades y los directivos de los más
importantes medios de información del país como EL DECANO DE LA PRENSA
ESTUDIANTIL EN BOLIVIA. El periódico estudiantil logró gran acogida en la
ciudadanía que se identificó con el lema de la publicación: “LA INSTRUCCIÓN
ES LA RIQUEZA DEL POBRE Y EL ADORNO DEL RICO”.

En 1910 se inicia la tradicional fiesta de RED AND WHITE -Rojo y Blancocaracterizado por el baile del Square Dance. Esta fiesta tuvo su origen en la
inspiración de Francis Harrington, quien buscó una ocasión propicia en la que
los alumnos y maestros pudieran realizar actividades extracurriculares; vale decir
salir del aula y vivir momentos de sana expansión y diversión. El nombre de la
fiesta proviene de los colores de la institución. Esta tradición, única en su género
en La Paz, no es sólo una más de las muchas y peculiares características que
en conjunto constituyen el alma y la fibra del Instituto Americano, sino también
es una actividad en la que se infunde un alto sentido de superación espiritual y
nobleza en cada uno de los niños y jóvenes que estudian en el colegio.
La consigna del Instituto Americano siempre fue fomentar la actividad
académica, asimismo ejercitar el cuerpo mediante la práctica del deporte. A
pocos años de su fundación, en 1910, se introdujeron los deportes dentro de las
actividades del colegio, compitiendo con otras Instituciones. Se debe destacar la
introducción en Bolivia de la práctica del básquetbol, voleibol y béisbol.
Otra innovación fue la creación, en 1912, de la primera brigada de Boy Scouts
en el país, actividad que rápidamente fue implementada en todas las ciudades
de la nación, gracias al éxito que tuvo por su labor de servicio social.
El Instituto Americano se enorgullece de haber sido el primer colegio boliviano
en contar con un gobierno estudiantil, ejemplo que fue seguido por alumnos de
diferentes establecimientos del país. Este hecho, también innovador en la
nación, permitió que hasta la fecha se tenga siempre presente el respeto a la
autonomía de la persona para elegir y ser elegida en forma democrática,
buscando asimismo el respeto mutuo y la convivencia entre las diferencias. El
Instituto Americano fue el primero en instituir entre los niños y jóvenes la práctica
de la democracia, contribuyendo así a que este proceso sea consolidado en toda
la nación.
El Instituto Americano, en su afán de ampliar la gama de actividades curriculares
y extracurriculares, conformó la Banda de Música del colegio, que luego de haber
sido en sus primeros años sólo de guerra, se convirtió posteriormente en una
banda musical, vale decir que interpreta todo tipo de ritmos y no sólo melodías
marciales. Años después, varios colegios de todo el país comenzaron a
conformar sus bandas, siguiendo una vez más el ejemplo del Instituto Americano
de La Paz.
La Banda del Instituto Americano ha obtenido varias condecoraciones, tanto
nacionales como internacionales. Sus componentes pueden leer y escribir
música, lo que ocurre en pocas bandas estudiantiles de nuestro medio. La Banda
del Instituto Americano es, por las características señaladas, una de las más
reconocidas y tradicionales no sólo de La Paz sino en el país.
En décadas posteriores a la creación del establecimiento, fueron
intensificándose los servicios educativos y también implementándose los más
modernos y prácticos métodos de enseñanza, que incluían la formación del
estudiante en lo concerniente a valores culturales y cristianos, dándose énfasis
a la perspectiva de “educar para la vida”, en el marco del cumplimiento de las
metas trazadas como objetivos fundamentales de la educación metodista. El
éxito fue tal que llevó a las autoridades nacionales a implementar los innovadores
modelos del Instituto Americano en el resto de colegios y escuelas del sistema
educativo nacional.
Por sus trascendentales aportes a la educación nacional y a la patria toda, el
Instituto Americano de La Paz es reconocido como una de la instituciones que
más hicieron por el país, coadyuvando al progreso de Bolivia en diferentes
ámbitos, pero especialmente en el ramo educativo, área en la que el colegio se
convirtió en núcleo de producción intelectual, en templo del saber y verdadero
semillero de personalidades que brillaron en diferentes campos del quehacer del
país.
Se evidencia en la historia del Colegio con mayor detalle varios casos de ex
alumnos Amerinst que, según expresaron los propios protagonistas, la cabal
conciencia y compromiso social, principios cristianos, espíritu solidario, vocación
de servicio y profundo patriotismo, de que fueron imbuidos en el Instituto
Americano durante su formación estudiantil, les hicieron percatarse y hacer
carne del sufrimiento y explotación en que vivían las grandes mayorías
nacionales, en contraposición a la opulencia en que se desarrollaba la existencia
de los explotadores de los primeros; lo cual les llevó a emprender la búsqueda
de las transformaciones necesarias para lograr que la sociedad boliviana sea
más justa. Es el caso concreto de Hernán Siles Zuazo, quien afirmó que fue su
formación humana adquirida en el colegio la que le hizo sensibilizarse y percibir
la dramática vida de los bolivianos originarios, primero, y, a partir de ello, asumir
su responsabilidad de compromiso social y, de esa manera, también adoptar
como propio el problema y la búsqueda de la solución. El resultado de esa
analítica actitud de clara conciencia social fue, nada más y nada menos, que la
trascendental e histórica Revolución Nacional de 1952, que lideró el ex Amerinst
Siles Zuazo junto a otros preclaros bolivianos, como el -casualidad o no- también
ex Amerinst Juan Lechín Oquendo, dos ejemplos de vida que reflejan la calidad
humana de la formación integral del -en justicia- prestigioso y, por antonomasia,
revolucionario Instituto Americano de La Paz, que así demostró también ser alma
mater de la democracia boliviana.
Sin embargo, paralelamente al exitoso proceso educativo que llevó adelante el
Instituto Americano de La Paz y que le permitió lograr su establecimiento y
consolidación, también se tuvo que enfrentar y atravesar las más complicadas y
adversas situaciones, como la intolerancia religiosa, la cerrada mentalidad en
algunos sectores de la sociedad y la permanente inestabilidad económica y
política en el país, factores que afectaron sobremanera a la institución y en varios
periodos estuvieron a punto de provocar el cierre del establecimiento, pero que
fueron superados merced a la valentía, decisión e inquebrantable voluntad de
servicio social de los misioneros metodistas.
También quedó en evidencia que en la primera etapa -como ya se había
señalado- el servicio educativo fue preferentemente dirigido a estudiantes
provenientes de las clases media y alta. Empero, en el proceso educativo
también hubo permanentes esfuerzos por abocar el servicio a los sectores
poblacionales desprotegidos de la nación. Así, con el transcurso de los años y
como consecuencia de los procesos de cambio generados en la institución y el
país, se concretó la denominada “democratización de la educación” en el Instituto
Americano de La Paz, que permitió beneficiar con el servicio educativo metodista
a estudiantes de los sectores poblacionales empobrecidos de la nación. Con la
concreción de tal emprendimiento se logró alcanzar uno de los más anhelados
objetivos de la Iglesia Evangélica Metodista, el de servir a los más necesitados
miembros de la comunidad, misión enmarcada en los lineamientos ideológicos y
principios sociales fundamentales de la IEMB.
Asimismo, resulta evidente que el Instituto Americano de La Paz -mediante su
servicio educativo- brindó a sus estudiantes no sólo una elevada capacitación
intelectual, sino también principios y valores humanos y cristianos al imbuir en
sus alumnos un profundo sentido de compromiso social, espíritu de solidaridad
con los más necesitados, firme vocación de servicio y convicción patriótica, lo
cual repercutió en la gestación, puesta en marcha y concreción de históricos
procesos revolucionarios que derivaron en algunos de los más sustanciales
cambios sociales, económicos y políticos del país. Por consiguiente, la obra
educativa metodista, a lo largo de más de cien años de labor en Bolivia, no fue
ajena a los diferentes procesos de la historia nacional, de los que la institución
fue –directa o indirectamente- partícipe o, como en otros casos, se constituyó en
blanco del impacto de los efectos provocados por las diferentes
transformaciones producidas en Bolivia, cuyas influencias repercutieron en el
desarrollo de la labor educativa del establecimiento.
Por otra parte, queda claro que, a lo largo de más de cien años de trabajo, el
colegio atravesó críticas situaciones económicas que afectaron en lo
concerniente al ámbito administrativo y pedagógico de la institución. Los
problemas en el colegio fueron provocados por factores internos, en algunos
casos, pero sobre todo por causas externas, relativas al acontecer nacional e
internacional. Como resultado de aquello, la institución tuvo que luchar
tenazmente por subsistir, lo cual logró gracias al compromiso y tesonera labor
de sus directivos, preceptores y obreros, quienes supieron poner el hombro al
Amerinst en los tiempos más difíciles de su historia, llegando incluso -en
determinada etapa- a brindar sus servicios profesionales en forma gratuita, por
el bien y la continuidad de la educación de los alumnos del establecimiento. Por
consiguiente, vaya para esos nobles y valerosos hombres y mujeres nuestro más
profundo y merecido reconocimiento.
Para la Iglesia Metodista, el Instituto Americano de La Paz constituye el bastión
del servicio educativo metodista y también el punto de partida de la obra
educacional de la Iglesia en el país, a partir del cual se logró la apertura de una
serie de establecimientos a lo largo y ancho del territorio nacional. De lo anterior
se desprende que el Amerinst fue cuna y modelo institucional del servicio
educativo metodista, que sirvió como punto de partida de la extensión de la obra
hacia otras regiones y departamentos de Bolivia. Aquello constituye una prueba
más de que, en sus cien años de labor, el Instituto Americano de La Paz
contribuyó significativamente al desarrollo de la educación boliviana y también
coadyuvó a la gestación y concreción de algunas de las más importantes
trasformaciones sociales en beneficio del país.
Empero, lo más significativo es que la obra educativa metodista en Bolivia, desde
que pasó a formar parte del sistema educativo nacional, consolidó y ratificó su
carácter de ser pionera en las reformas educativas de la nación,
caracterizándose por implementar programas educativos modernos,
fundamentados en una educación integral y liberadora, manteniéndose así en la
vanguardia de los cambios substanciales que se introdujeron en beneficio de la
niñez y juventud bolivianas, pues muchas veces esas experiencias educativas
fueron tomadas por los gobiernos como modelos para su aplicación en el resto
del sistema educacional del país.
Por el gran trabajo desarrollado en beneficio de la nación, mediante su servicio
educativo, el Instituto Americano de La Paz fue reconocido por el gobierno
boliviano con la imposición de las más importantes condecoraciones que
confiere el Estado a personas e instituciones que mayores contribuciones
hicieron a la patria. En el caso del colegio, le fueron conferidas las
condecoraciones del “Cóndor de Los Andes” en 1957 y la “Gran Orden Boliviana
de la Educación”, en 1967 y Orden Nacional de la Legión de Honor “Mariscal
Andrés Santa Cruz y Calahumana” en el Grado de “Cabalero” en su centenario
en 2007, como justo reconocimiento a los aportes realizados por la institución a
favor de la nación.
Queda claro que en el transcurso de los años, en este templo del saber se llevó
adelante una labor educativa meritoria, desde todo punto de vista, cuyos
resultados repercutieron favorablemente no sólo para beneficio de quienes
tuvieron la fortuna de estudiar en sus aulas, sino de todos los bolivianos, pues
los modelos introducidos en el colegio fueron luego aplicados en el resto de la
nación, en un proceso continuo que derivó en la constante actualización de la
pedagogía boliviana. Asimismo, la calidad de la formación integral impartida en
el colegio quedó comprobada con los numerosos ejemplos de vida de sus
connotados ex alumnos, que se convirtieron en protagonistas de la historia
nacional, amén de los aportes que en todos los ámbitos hizo al país el tradicional
y glorioso Instituto Americano de La Paz.
Estos años de servicio a la patria que cumple el Instituto Americano nos obligan
a continuar trabajando, siguiendo las huellas de los visionarios pioneros
educacionistas que hicieron realidad esta institución, guiados por el que fue
abanderado y héroe máximo de la epopeya educativa metodista en Bolivia:
Francis Harrington, artífice y fundador del Instituto Americano de La Paz, quien
afirmó: “La fe que pongo en mi obra, sé que dará buenos frutos”,
presagiando con esas palabras el trascendental aporte a la nación que haría el
colegio, a través de la educación.
En la celebración del centenario (2007), la historia ha sido testigo de que el
Instituto Americano siempre lideró el trabajo dirigido a mejorar la educación con
calidad académica, ética y moral desde la perspectiva cristiana y evangélica,
para que los bachilleres que egresan de sus aulas cuenten con una formación
mucho más sólida que les permita desarrollar sus habilidades en cualquier
ámbito del quehacer humano.
El legado heredado de quienes ofrendaron sus vidas a Dios por una labor
educativa constituye el mejor aliciente para continuar con el trabajo emprendido.
El servicio educativo metodista, a través del Instituto Americano, como parte del
pueblo boliviano con el que hace más de cien años comparte sus luchas y
esperanzas, continuará sirviendo y contribuyendo a la formación de nuevas
generaciones de bolivianos en el devenir de los tiempos, respondiendo de la
mejor manera a los nuevos desafíos y cambios estructurales, en el marco de sus
principios e ideales educativos dirigidos a buscar una nueva y mejor sociedad.

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